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La retina normal

La retina es el tejido que recubre el interior del globo ocular. Su misión es captar la luz y las imágenes para enviarlas al cerebro a través del nervio óptico.

El centro de la retina se llama mácula, es una zona muy importante y delicada. La mácula es la encargada de que podamos leer, reconocer la cara de la gente, ver el móvil y en definitiva de realizar las actividades visuales más precisas.
En un examen del fondo de ojo podemos valorar el estado de la mácula pero también se pueden estudiar los vasos de la retina y la cabeza del nervio óptico.

Degeneración macular asociada a la edad

También conocida por sus siglas DMAE (o demae). Es un envejecimiento o “desgaste” apresurado de la zona central de la visión. Un 10% de la población general presenta signos en el fondo de ojo. Se produce a partir de los 50 años, pero aumenta su prevalencia con la edad, siendo superior al 20% en poblaciones mayores de 70 años. Actualmente es la primera causa de problemas de visión en Europa.

Síntomas

La enfermedad cursa totalmente asintomática en fases iniciales, es por eso que en ocasiones se diagnostica demasiado tarde y los tratamientos no son tan efectivos.

Los síntomas más frecuentes asociados a las formas avanzadas son:

• Metamorfopsias: o visión de los objetos torcidos y deformados
• Pérdida de visión central (dificultad en la lectura y reconocimiento de la cara de las personas)

Signos

El hallazgo más conocido y frecuente de la degeneración macular es la existencia de drusas. Las drusas son depósitos de material de desecho que el cuerpo no es capaz de metabolizar y se quedan acumulados en la mácula. Estos depósitos aceleran y conducen al daño de la mácula. En su diagnóstico completo es imprescindible el uso de la tomografía de coherencia óptica (OCT) y con frecuencia también se suelen realizar pruebas con contraste (angiografía)

Clasificación

La degeneración macular asociada a la edad tiene varias formas, actualmente se clasifica en:

  • DMAE precoz: existencia de drusas medianas y pequeñas, asintomática.
  • DMAE intermedia: se presentan drusas medianas con alteraciones pigmentarias o drusas de gran tamaño, asintomática.
  • DMAE avanzada: son las formas más temibles ya que son las que producen una importante pérdida de visión. A su vez se divide en dos grupos:
    • DMAE avanzada exudativa o DMAE húmeda: la degeneración afecta a los vasos de la retina y de otras capas del ojo, se producen colecciones de líquido y sangrados en la zona macular.
    • Causa una pérdida de visión severa en muy poco tiempo.
    • DMAE avanzada atrófica o DMAE seca, existe una muerte de las células y de la retina. Suele causar gran pérdida de visión pero de forma más lenta en el tiempo.

Prevención

Lo más importante para prevenir la enfermedad es el diagnostico precoz. En los pacientes con formas iniciales o intermedias se recomienda el uso de antioxidantes para enlentecer el progreso. Para detectar más rápidamente la enfermedad en caso de progresión se recomienda la autoexploración con test de Amsler.

Tratamiento

Las formas exudativas son muy graves, se suelen tratar mediante inyecciones dentro del ojo de fármacos que cierran las lesiones vasculares. El principal factor para el éxito del tratamiento y mantener buenas visiones es el diagnóstico temprano de la enfermedad. En casos donde el diagnóstico se ha hecho de forma tardía, la visión puede no recuperarse pese al tratamiento con inyecciones. Los principales fármacos utilizados en el tratamiento de la degeneración macular exudativa son: Lucentis, Eylea y Avastin.

A día de hoy la degeneración macular atrófica o seca no tiene tratamiento, se recomienda el uso de antioxidantes. Actualmente se están llevando a cabo ensayos clínicos para enlentecer la enfermedad.

Retinopatía diabética

Un 10% de la población europea sufre diabetes, y el 50% de estos casos presentan afectación de la retina por el azúcar. Supone a día de hoy la principal causa de ceguera en pacientes jóvenes en los países industrializados.

Síntomas

En fases iniciales es una enfermedad que no da síntomas, por eso que en ocasiones se diagnostique demasiado tarde y los tratamientos no sean tan efectivos.

Los síntomas más frecuentes asociados a las formas de retinopatía diabética avanzadas son:

• Pérdida de visión central (dificultad en la lectura y reconocimiento de la cara de las personas)
• Visión de cuerpos flotantes
• Pérdidas bruscas de visión (en casos de sangrados masivos en el vítreo)

Signos

El azúcar genera un daño a nivel de los vasos, de las arterias, de las venas y sobre todo de los capilares. Eso produce que sean como tuberías rotas que no funcionan bien; por un lado la sangre no llega donde deben llegar, y por otro lado se producen hemorragias y presencia de fluido en zonas donde no debería haberlos. Los hallazgos más frecuentes son las dilataciones de los capilares (microaneurismas), hemorragias, exudados lipídicos y los neovasos. En su diagnóstico suelen realizarse pruebas de contraste (angiografías) y tomografías de coherencia óptica (OCT)

Clasificación

La retinopatía diabética se clasifica en dos grandes grupos:

• Retinopatía no proliferativa: sería el primer estadío, se caracteriza por NO presentar neovasos. A su vez se divide en formas leves, moderadas y severas.
• Retinopatía proliferativa: el organismo intentando arreglar la situación genera unos vasos nuevos (neovasos) para intentar llevar la sangre a las zonas donde falta, pero estos vasos son muy inmaduros y no acaban cumpliendo su función, al contrario, presentan un riesgo importante de sangrados masivos y desprendimiento de retina.

Prevención

Para prevenir la enfermedad es imprescindible el control del azúcar en sangre. Desde el punto de vista oftalmológico el diagnóstico precoz y el tratamiento en fases iniciales mejora el pronóstico.

Tratamiento

El tratamiento precoz mejora el pronóstico y evita pérdidas severas de visión en un alto porcentaje de casos. El tratamiento que se ha mostrado más eficaz para evitar la proliferación de neovasos es el láser, realizando lo que se llama una panfotocoagulación.

La causa más frecuente de pérdida visual en los diabéticos es la presencia de Edema macular. Existe una alteración importante de los vasos de la zona central de la retina también llamada mácula. Esta zona se “encharca” de líquido afectando a la visión de forma severa. Existen varios tratamientos para el edema macular como el láser, las inyecciones intravítreas de agentes anti-vegf (Lucentis, Eylea, Avastin) y los dispositivos de liberación de cortisona (Ozurdex).

Coroidorretinopatía serosa central

Es una de las causas más frecuentes de pérdida de visión en pacientes jóvenes. Se desconoce su causa, pero típicamente afecta a varones jóvenes. Se asocia frecuentemente al estrés y al uso de cortisona.

Síntomas

Suele producir una pérdida leve de la visión normalmente de un solo ojo, aunque puede darse también en ambos ojos. Los pacientes refieren una mancha grisácea en el centro de la visión, una alteración de los colores y una visión de las imágenes a diferente tamaño entre los ojos.

Signos

En el fondo de ojo se aprecia fluido o líquido en la zona macular, normalmente sin otras lesiones. En su diagnóstico suelen realizarse unas tomografías de coherencia óptica (OCT) y para las formas crónicas pueden ser útiles las pruebas de contraste (angiografías).

Prevención

En pacientes que ya hayan tenido episodios anteriores se recomienda evitar (en la medida de lo posible) el stress y el uso de cortisona

Tratamiento

Suele ser una enfermedad benigna que se soluciona por sí sola en cuestión de días o de semanas. En formas crónicas, a partir de los tres meses se suelen realizar tratamientos con láseres o láseres modificados (terapia fotodinámica) para cerrar los puntos de fuga del líquido.

Desprendimiento de retina

Es una de las causas más drásticas y frecuentes de pérdida visual. Existen diferentes causas aunque la más frecuente se produce por la presencia de un agujero o desgarro en la retina.

Por la edad el gel que tenemos dentro del ojo (vítreo) pierde su consistencia, se hace más líquido y con frecuencia se mueve. Este movimiento puede generar tracciones, agujeros y desgarros en la retina, por donde “se cuela” el vítreo licuado separando la retina del resto de tejidos del ojo.

Síntomas

El movimiento del vítreo suele generar la visión de cuerpos negros o grisáceos, que parecen flotar delante de la visión. La tracción sobre la retina produce la visión de flashes o reflejos luminosos intensos

Prevención

En los pacientes miopes, en pacientes con antecedentes familiares de desprendimiento de retina o en pacientes que ya han tenido un desprendimiento en uno de los ojos, es recomendable la revisión periódica de la retina periférica con dilatación de las pupilas. Existen lesiones que pueden predisponer a que la retina se rompa y en ocasiones pueden reforzarse mediante láser.

Tratamiento

El tratamiento del desprendimiento de retina es normalmente quirúrgico. Existen varias técnicas según el tipo de desprendimiento y del paciente. Las técnicas más clásicas se caracterizan por la colocación de cinturones o piezas en la superficie del ojo para relajar las tracciones y sellar los agujeros. Técnicas más actuales sutituyen el vítreo por gases y realizan láser en las roturas.

Membrana epirretiniana

Es la aparición de un tejido anómalo sobre la zona central de la retina o de la mácula
Se desconoce normalmente la causa, aunque entre sus factores de riesgo están la presencia de agujeros en la retina o el tratamiento con láser de la retina.

Es una enfermedad que suele ser de progresión lenta. Produce una pérdida de visión gradual e indolora y en muchos casos la deformidad de la visión, las líneas rectas pueden verse onduladas.

Su tratamiento normalmente es quirúrgico y se decide según la visión y los síntomas que tenga el paciente. Es una de las cirugías más frecuentes en las unidades de retina de los hospitales y centros oftalmológicos.

Nevus coroideo

Se trata de un lunar que se asienta en la coroides, tejido anexo a la retina. Normalmente es asintomático y no genera ningún problema. Igual que los lunares de la piel, los nevus en la coroides deben ser controlados periódicamente para asegurase que no crezcan; muy raramente, de forma similar a los lunares en piel, pueden degenerar en melanomas.

Alteraciones vasculares de la retina

Suponen otra importante causa de afectación de la vista. Se caracterizan por una pérdida brusca de la visión. La pérdida puede producirse en todo el campo visual o sólo en una parte.

Se diferencian varias entidades:

• Oclusión de arteria de la retina: muy relacionado con fenómenos embólicos, es imprescindible descartar lesiones a nivel cardíaco o de las arterias del cuello.
• Oclusión de rama venosa de la retina: su principal factor de riesgo es la hipertensión arterial.
• Oclusión de vena central de la retina: puede relacionarse también con la tensión alta o con algunos problemas sanguíneos.
• Neuropatía óptica isquémica: sería como un infarto en el nervio óptico y también se relaciona con factores de riesgo cardiovascular.

Distrofias de retina

Suelen ser enfermedades bilaterales, por lo que afectan a los dos ojos, y están presentes desde el nacimiento aunque pueden dar la cara de forma más tardía; con frecuencia se diagnostican en la segunda o tercera década de la vida.

Se caracterizan por un “desgaste prematuro” o atrofia de las células de la retina. Pueden afectar a la retina central (mácula), a la retina periférica o a toda la retina.

Las distrofias de la retina tienen normalmente un importante componente genético, por lo que ante su presencia es recomendable la evaluación de la familia cercana.

La distrofia de retina más conocida y presente en nuestro medio es la retinosis pigmentaria.

Agujero macular

Como su nombre indica se caracteriza por la presencia de un agujero en la mácula o zona central de la retina. No se conoce su etiología, aunque en pacientes jóvenes suele asociarse a traumatismo. Los pacientes presentan una disminución de la agudeza visual en la zona central de la visión que puede acompañarse o no de la distorsión de los objetos. Su tratamiento es normalmente quirúrgico, aunque recientemente han aparecido fármacos capaces de solucionarlo en algunas formas precoces de la enfermedad (Jetrea).